Práctica 14. ¿Qué hemos aprendido? (Optativa)
Cuando comenzó esta asignatura no imaginaba hasta qué punto terminaría influyendo en mi forma de entender la enseñanza de la Lengua y la Literatura. Más allá de las herramientas digitales o de las prácticas realizadas durante el curso, lo que realmente me llevo es una nueva manera de concebir la educación literaria en el contexto actual.
Uno de los aspectos más significativos ha sido la relación que esta asignatura ha tenido con mi Trabajo Fin de Máster. Mi investigación se centra en el diseño de una constelación lectora multimodal para fomentar el pensamiento crítico y analizar la construcción de identidades y relaciones de poder a través de textos literarios y culturales. Muchas de las ideas que han dado forma a este proyecto nacieron o se consolidaron gracias a los contenidos trabajados en INVTICUA.
Las constelaciones lectoras, que han sido protagonistas durante las últimas semanas, me han permitido comprender que la literatura no debe presentarse como un conjunto de obras aisladas, sino como una red de conexiones que dialoga con otros textos, formatos y manifestaciones culturales. Esta visión ha resultado fundamental para mi TFM, donde la multimodalidad se convierte en una herramienta para acercar la lectura a los intereses y experiencias del alumnado. Asimismo, la asignatura me ha ayudado a descubrir el potencial de los Recursos Educativos Abiertos (REA) y de herramientas como eXeLearning para diseñar materiales propios, accesibles y adaptados a las necesidades reales del aula. Como futura docente, considero especialmente valioso haber aprendido que no solo podemos utilizar recursos digitales, sino también crearlos, modificarlos y compartirlos con otros profesionales.
Otro de los aprendizajes más importantes ha sido la reflexión sobre el papel del alumnado en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Frente a modelos más tradicionales, donde el estudiante actua como receptor de contenidos, las propuestas trabajadas durante el curso apuestan por una participación activa en la que el alumnado investiga, selecciona información, establece relaciones entre textos y construye conocimiento propio. Esta idea también ha sido clave en mi investigación, donde los estudiantes pasan de ser consumidores de información a convertirse en creadores de significado.
Por otra parte, las distintas prácticas realizadas me han permitido observar que la innovación educativa no depende únicamente de incorporar tecnología al aula. Innovar implica repensar las metodologías, cuestionar las dinámicas tradicionales y buscar estrategias que favorezcan una educación más crítica, inclusiva y conectada con la realidad cultural de nuestro alumnado. La tecnología puede facilitar ese proceso, pero siempre debe estar al servicio de unos objetivos pedagógicos claros.
Si tuviera que resumir lo aprendiodo en una sola idea, diría que esta asignatura me ha ayudado a tender un puente entre la teoría y la práctica. Muchas de las cuestiones que he trabajado en mi TFM, como la multimodalidad, la cultura digital, las constelaciones lectoras o el pensamiento crítico, han dejado de ser conceptos académicos para convertirse en posibilidades reales de intervención educativa.
Por todo ello, más que una despedida, considero esta última práctica un punto de partida. Me marcho con nuevas herramientas, nuevas preguntas y, sobre todo, con la convicción de que la enseñanza de la literatura puede seguir reiventándose para dialogar con el mundo que vive nuestro alumnado.





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