El eco de las palabras: ¿Qué resuena en nuestros alumnos?
Para estrenarme en este blog
grupal quería empezar por aquello que me define. Si algo me apasiona de mi
carrera, después de haberme centrado en el itinerario de lingüística, es la
Pragmática. Sé que puede sonar a teoría pura, pero para mí es la clave de todo:
es la que nos enseña a entender el lenguaje dentro de su contexto, fijándonos
no solo en qué decimos sino cómo, a quién y con qué intención.
En mi día a día como profe de apoyo, me doy
cuenta de la importancia de esto constantemente. Cuando escucho a mis alumnos
hablar de sus profes favoritos, casi nunca mencionan si saben mucho de métrica
o de sintaxis. Sin embargo, lo que me dicen es: "Es que me habla
bien", "me respeta", "no me deja en evidencia delante de
todos".
Como lingüistas, sabemos que cada vez que abrimos la boca en clase estamos realizando un acto de habla. Si usamos nuestras palabras para humillar o poner un alumno "en la palestra", estamos atacando directamente lo que en pragmática llamamos su imagen pública (face). Este mensaje genera un "eco" negativo: el alumno o la alumna se siente en peligro frente a sus compañeros, se bloquea y se desmotiva. El aprendizaje se corta en seco porque el contexto se vuelve hostil. En cambio, si usamos la cortesía lingüística y el respeto, el efecto es mágico: el alumno se siente seguro para participar y, lo más importante, para equivocarse. Porque, seamos sinceros, sin error no hay aprendizaje posible.
Mi paso por la lingüística me enseñó que el contexto lo es todo, por ello, el del aula debería ser siempre la motivación y la escucha activa. Para mí, la lengua no son solo reglas de gramática que hay que memorizar y quiero que mis clases sean un lugar donde las palabras sirvan para empoderar y no para hundir. Finalmente, dejo un enlace que me resulta bastante interesante y relevante con todo lo comentado.


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